Yo soy un sacerdote y soy su alumno agradecido

Aquí estoy otra vez escribiéndole otra carta de agradecimiento. Me siento muy feliz y muy realizado como persona y en mi profesión y le escribo porque me produce placer el hacerlo. Ya le he escrito varias cartas de agradecimiento, pero yo no creo que son cartas de agradecimiento sino "cartas de justicia" porque usted se merece el reconocimiento de las personas que usted ayuda y que después de tantos años deben ser muchos miles. Estoy seguro que hay personas que no le agradecen lo que usted hace por ellas. A mi me pasa lo mismo. Jesucristo se quejaba de que había curado a 10 ciegos y solo uno vino a dar las gracias. Así es el ser humano. Como ya le dije yo soy un sacerdote y soy su alumno agradecido y también ayudo muchas personas como usted, pero desde otro ángulo. Las ayudo con religión en vez de ayudarlas con filosofía y con finanzas como usted. Aunque usted no da técnicas religiosas en su seminario, por 19 años yo me he venido nutriendo con su filosofía tan valiosa y me ha ayudado a ser una persona más compasiva y más humana. Gran parte de mi gestión en estos años ha estado siendo influenciada por sus técnicas y eso ha permitido que haya sido enriquecida inconmensurablemente. No con dinero, sino con cosas mucho más valiosas que el dinero. He encontrado tanto conocimiento y profundidad en sus enseñanzas que pienso que sus técnicas deberían dárselas a uno cuando esta estudiando como seminarista. Yo creo que usted ha avanzado el conocimiento y seguro que le ha costado un gran esfuerzo y eso no se va a escapar sin premio. Yo pido a Nuestro Señor por usted todos los días. No se angustie por su trozo de cielo, como usted dice. Usted tiene más de un trozo, se lo aseguro, y por allá nos veremos si Dios quiere.

Ph. Sergio S.