Yo era un simple jardinero

De entrada quiero decirle que yo creo que usted es un santo. Si existen los santos usted tiene que ser uno de ellos. Yo soy testigo de la obra que usted ha hecho por muchos años. Yo asistí a su seminario hace más de 20 años y ahora acabo de terminar su curso de mini seminarios en audio que está re que te bueno como todo lo que usted hace. Cada vez que usted saque algo nuevo, yo quiero que me informe de inmediato para comprarlo, porque lo que usted diga es muy importante para mi. Usted es mi ídolo. Yo quiero parecerme a usted y desde que lo conocí mi visión de la vida ha sido diferente y en continuo cambio. Yo era un simple jardinero tratando de ganarse la vida y mantener a la familia. Ahora me considero una persona importante. No porque me conozca mucha gente, sino como dice usted, porque valgo la pena de ser conocido. Ahora ya estoy retirado y con dinero, gracias a usted, pero para mi y para mi esposa lo más importante es que hemos podido romper las cadenas generacionales como usted las llama y le hemos podido pasar a nuestras hijas las técnicas súper valiosas que usted nos dio para que ellas no tuvieran que sufrir como sufrimos nosotros y nuestros parientes por generaciones. Bueno, no lo hicimos nosotros, lo hizo usted. Tenemos tres hijas y las tres tienen carrera universitaria. Una es abogada, otra es ingeniera y la más joven es médico. Como usted sabe las tres han tomado su curso y todas dicen que sus técnicas las han ayudado mucho. Ellas están muy felices y mi esposa y yo también, y todo se lo debemos a Dios que lo puso a usted en nuestro camino. ¿Qué podemos hacer para expresarle nuestra gratitud cuando usted no quiere que le agradezcan nada ni quiere recibir donaciones?

Mario T.