La primera vez no le vi la importancia

Hace ya muchos años de eso, pero cuando yo me tomé su curso me estaba yendo bien y no fui capaz de ver el valor que tenían sus técnicas. En esa época yo creía que ya lo sabía todo y que no necesitaba ninguna de sus técnicas. Recuerdo que incluso lo critiqué, aunque me gustó su curso debido al humor que usted mezcla con sus técnicas. Hoy estoy muy apenada por mi crítica injusta y quiero que sepa que lo lamento en el alma el haber criticado a su programa debido a mi actitud arrogante. Tuve que venirme abajo financieramente y perder casi todo lo que tenía para entender que estaba equivocada. No le quiero contar los detalles pero fue muy feo y doloroso. Entonces cuando estaba en la roca del fondo del pozo como usted dice, agarré sus técnicas una por una y las usé al pie de la letra y entonces si les vi el valor y me sacaron del atolladero y ahora todo está empezando a relucir de nuevo y no tengo la menor duda que pronto voy a estar en el tope otra vez. Le escribo esto por si puede servirle a alguien. Ahora ya no estoy egoísta y arrogante como antes y me preocupo de los demás y soy muchísimo más feliz. Todo es tan diferente. Usted es mi tesoro de sabiduría y ayuda. Que lástima que usted no de asesoría individual a nadie, porque yo le pagaría lo que fuese para que me asesorara un par de veces cada año, o aunque fuera una vez al año. Yo llamé y su secretaria me dijo que no hacían excepciones. Si cambia esa regla avíseme de inmediato. Por ahora todo va muy bien debido a usted. Además quiero comunicarle que estoy saliendo con alguien que parece que vale la pena y puede que llegue a casarme con el. No se preocupe, yo no lo voy a invitar a la boda. Yo se que usted no acepta invitaciones. !Ja¡ !Ja¡ 

Ana María H.