De campesinos pobres a ricos felices

Nuestra creencia y nuestra experiencia era de que uno nace pobre y vive pobre y se muere pobre y eso es lo que Dios quiere. Eso fue lo que nos enseñaron en nuestro barrio campesino y los campesinos se conforman y aceptan la injusticia de la carencia como normal. Es realmente injusto lo que se le hace al ser humano con la ignorancia. El Curso Blanco para Prosperar nos cambió esa creencia y nos guio hacia la prosperidad del barrio rico donde vivimos ahora. Es muy cierto lo que usted dice. La pobreza es la mayor injusticia que se le hace al ser humano, porque es como la puerta por la que se meten otras injusticias. Ahora estamos liberados. Tenemos alta felicidad porque ya no tenemos los miedos torturantes y limitantes que teníamos antes. Ahora tenemos dinero de sobra y podemos entender lo que usted dice que el universo tiene abundancia para todos, pero exige que uno haga lo necesario para conectarse con ella. Nuestro problema actual es que tenemos bastante dinero y todavía tenemos el hábito de gastar muy poco. Aún tenemos que usar su técnica de gastar más una vez que se logra la independencia financiera. Le cuento en esta carta, que cuando vamos a visitar a nuestros parientes que aún viven en el barrio pobre, nos miran con envidia y dicen que tuvimos suerte. Nosotros sabemos que es mentira cuando vemos que ellos hablan mucho pero no hacen lo necesario para superarse y cambiar. Están esperando el milagro y nosotros hemos descubierto que Dios le exige a uno que uno haga su milagro, que mejore todos los días de su vida hasta la muerte, como usted dice. Cada vez disfrutamos menos y sufrimos más cuando vamos a visitar nuestros parientes lejanos al barrio pobre. Nuestros padres y nuestros hijos están en la ciudad bien felices con nosotros. A usted Señor Blanco lo metemos en todas nuestras plegarias todos los días y seguimos tratando de hacer el bien y jamás envidiar ni odiar a nadie como usted nos dijo.

Anónimo.